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Obispo Guillory refleja sobre su tiempo en la diócesis 2017-05-03T15:23:30+00:00

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P: En esta Iglesia que tiene más de 20 siglos, ¿cuál ha sido el punto clave que llevo a tantos cambios durante las últimas cinco décadas?

R: La mayoría de los frutos de los últimos 50 años comenzaron a partir del Concilio Vaticano II. San Juan XXIII quien convoco el Concilio, quiso una Iglesia que fuera abierta y quien dijo: “Abran las ventanas de la Iglesia, para que podamos ver hacia afuera y el pueblo pueda ver hacia adentro”. Enseguida dio apertura al Concilio Vaticano II en octubre de 1962 y concluyo en diciembre de 1965 bajo el Papado de Pablo VI. Durante los primeros años posconciliares, la Iglesia entera estaba implementando el espíritu de los 16 documentos. Nuestra diócesis de Beaumont fue la segunda diócesis establecida en los Estados Unidos a partir de la clausura del Concilio Vaticano II y con ese ímpetu fue que comenzó.

P: ¿Cuál fue uno de los cambios más visibles después de Vaticano II?

R: Para los feligreses el cambio más visible fue el lenguaje dentro de la Misa. La celebración de la misa sería en la lengua vernácula – en el idioma del pueblo. Para nosotros en el sudeste de Texas fue el cambio del Latín, al Inglés, Italiano, Vietnamita, Español, etc. Además, durante la Misa los sacerdotes ya no celebrarían dando la espalda a la comunidad. Cuando los sacerdotes comenzaron a celebrar viendo de frente hacia las personas, la asamblea se sintió parte de la liturgia-la comunidad entera participo de una más consiente y activa en la liturgia.
Durante estos 50 años la diócesis de Beaumont a agregado otros importantes elementos en cuanto a la liturgia, por ejemplo: contamos con una oficina/ministerio de Liturgia.
Este ministerio no solo se encarga de organizar las celebraciones litúrgicas diocesanas como la Misa Crismal o este próximo 50 aniversario, la oficina también se encarga de proveer recursos y formación para las parroquias. Por medio de la formación que este ministerio ofrece a la comunidad, hay un mayor entendimiento de lo que es la liturgia y al haber un mayor entendimiento, hay una mayor participación de la Misa y por consecuente las personas se nutren más del alimento espiritual.
“Queriendo intensificar más la actividad apostólica del Pueblo de Dios, el Santo Concilio se dirige solícitamente a los cristianos seglares, cuyo papel propio y enteramente necesario en la misión de la Iglesia ya ha mencionado en otros lugares. Porque el apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana nunca puede faltar en la Iglesia”. (APOSTOLICAM ACTUOSITATEM #1)

bishop-guillory-in-windowP: ¿Cómo es que la diócesis ha impulsado la fe católica en el sudeste de Texas?

R: Las escuelas católicas y la educación religiosa tienen una larga historia en el sudeste de Texas; la primera escuela fue fundada a finales del año 1800. A partir del Concilio Vaticano II las escuelas también abrieron sus puertas para todos, especialmente para las personas con menos recursos y seguimos haciendo hincapié la importancia de nuestra educación católica y es por eso que a las familias de bajos recursos se les proporciona ayuda financiera de acuerdo a sus necesidades. La educación es una puerta que abre muchas oportunidades y queremos que todos tengan esa misma oportunidad. La educación católica también es un medio para evangelizar y compartir nuestra fe con otras personas.
Ahora bien, debiendo la Santa Madre Iglesia atender toda la vida del hombre, incluso la material en cuanto está unida con la vocación celeste para cumplir el mandamiento recibido de su divino Fundador, a saber, el anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo, le toca también una parte en el progreso y en la extensión de la educación. Por eso El Sagrado Concilio expone algunos principios fundamentales sobre la educación cristiana, máxime en las escuelas, principios que, una vez terminado el Concilio, deberá desarrollar más ampliamente una Comisión especial, y habrán de ser aplicados por las Conferencias Episcopales y las diversas condiciones de los pueblos.(GRAVISSIMUM EDUCATIONIS)

P: ¿Cómo es que algo que sucedió hace 50 años atrás aun afecta a nuestras familias hoy?

R: El Concilio Vaticano II tuvo un especial énfasis en el ministerio que apoyaría y acompañaría a las familias. La familia es la iglesia doméstica. Es donde los niños aprenden sobre su fe, a vivir los valores y a cómo vivir una vida de bien. En nuestra diócesis apoyamos y acompañamos a nuestras familias por medio de retiros, individuales o en parejas; en los que fortalecen sus lazos de matrimonio. También tenemos retiros que preparan a las parejas para su matrimonio. Cuando alguna familia sufre por algún problema, Caridades Católicas ofrece ayuda e incluso cuando estos problemas son causados por causas naturales, pueden recibir apoyo por medio de la Asistencia en caso de Desastres o por el Elijah’s Place.
Por lo que toca a la familia, la cual se funda en el matrimonio libremente contraído, uno e indisoluble, es necesario considerarla como la semilla primera y natural de la sociedad humana. De lo cual nace el deber de atenderla con suma diligencia tanto en el aspecto económico y social como en la esfera cultural y ética; todas estas medidas tienen como fin consolidar la familia y ayudarla a cumplir su misión. (PACEM IN TERRIS #16)

P: Siguiendo lo que San Juan XXIII decía que esperaba al anunciar el Concilio Vaticano II, ¿Cómo ha respondido la Iglesia y la diócesis hacia el mundo entero y especialmente hacia las diferentes profesiones de fe?

R: San Juan XXIII deseaba que la Iglesia estuviese en dialogo e interacción con el mundo. La iglesia tiene algo que ofrecer, los valores del evangelio, para todo el mundo sin importar su religión y/o credo. En los 50 años que han pasado desde el Concilio Vaticano el Vicario de Cristo se ha reunido con diferentes líderes ecuménicos, han orado juntos y mantenido conversaciones sansa. El dialogo nos permite conocernos y es una muy buena manera de aprender el uno del otro.
Después de los ataques terroristas de septiembre 11 del 2001, nos dimos a la labor de unir a la comunidad del Sureste de Texas. En unidad con el Rabino Barbara Metzinger de Templo Emanuel y el Imam Fahmi AL-Uqdah de la sociedad islámica del Triplex unidos emitimos un documento “Señor, haznos instrumentos de tu paz” uno de los primeros comunicados de esta naturaleza en los EEUU. Este compromiso de paz adquirido con la comunidad judía, musulmán y católica es posible gracias al Vaticano II sin los documentos conciliares este histórico evento jamás se hubiese realizado. El ecumenismo es importante en nuestra vida comunitaria, líderes religiosos de diferentes comuniones y credos están acompañándonos en nuestra misa de aniversario, al igual que un servidor los acompaña en ocasiones que tiene un significado especial en sus comunidades.

P: ¿Cuál es el reto más grande que la iglesia local enfrenta?

R: Un gran reto en nuestra iglesia local es la falta de vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio. Tenemos que seguir animando a nuestros jóvenes a que permanezcan alertas al llamado de Dios a servirle como religiosa, religioso o sacerdotes. Todos necesitamos orar para que esto suceda
Otro de los retos es la diversidad cultural, nuestra diócesis siempre ha sido diversa. Cajuns, Afro-americanos, mexicanos, italianos, checos, vietnamitas y más, todos juntos fórmanos nuestra comunidad de fe en el sudeste de Texas. La diversidad es un don y un regalo de Dios. Muchas veces por no permitir un diálogo abierto con alguien que se ve diferente a “mi” hacemos conjeturas del “otro” es por eso que es de suma importancia mantener el dialogo abierto y al mismo tiempo constante. Es la única manera de recordar que somos humanamente iguales, que nuestra fe es la misma y que tenemos una historia en común.

P: ¿Cuáles son dos de sus recuerdos más significativos desde que llego aquí?

R: Lo primero que se me bien a la mente es el día de mi instalación, en Montagne Center. El ver juntos a tantos feligreses católicos de diferentes comunidades parroquiales, a los líderes interreligiosos todos unidos celebrando indudablemente me inspiraron y me hicieron sentir la bienvenida que me estaban ofreciendo en lo que ya han sido 16 años de ser el pastor de esta gran comunidad de fe. Otro recuerdo que me viene a la mente es la renovación y la dedicación de nuestra catedral que también es basílica. Son eventos como estos que me hacen ver la alegría del pueblo de Dios. La catedral basílica de San Antonio no es solo una parroquia, es el centro de unidad de todos los fieles de nuestra diócesis. Este templo es una bendición y un tesoro no solo para la comunidad católica sino para todos los habitantes de la zona, es el lugar en el que, en un tiempo de tragedia, como en los ataques terrorista del 9/11 o los más recientes en Orlando, nos congregamos y nos inspira a seguir siendo uno.

P: ¿Qué le inspira?

R: Las personas del Sudeste de Texas me inspiran. Su fe profunda, su resistencia, su espíritu de generosidad, la habilidad de enfrentar retos; el poder compartir con ellos durante tiempos complejos, momentos de alegría. Ahí es donde yo veo la fe. El poder acompañarles en su jornada de fe es los que me inspira. En tiempos no muy gratos veo sus ganas de siempre salir adelante siempre de la mano del Señor, y sobre todo sus ganas de ayudar sin importar si la necesidad es local, como las recientes inundaciones, o si en algún lugar del mundo alguien necesita ayuda la generosidad de los católicos corresponsables siempre me animan.

P: ¿Que nos depara como iglesia el futuro?

R: Nuestro futuro se ve brillante, nuestros diferentes ministerios están activos en la comunidad. Movimientos como ACTS enriquecen la vida de fe de los individuos. RICA el año pasado nos trajo 300 nuevos católicos. Estoy convencido que sui seguimos con esta apertura y sobre todo si transmitimos a nuestros hijos nuestro gran regalo de fe seguiremos llevando la luz del evangelio a todos los rincones de la diócesis.

P: ¿Si pudiera compartir un solo mensaje a todos, cual sería ese menaje?

R: Dios te ama atreves de su Iglesia.