Por Cardenal Daniel DiNardo Arquidiócesis de Galveston-Houston, Mons. Steven J. Lopes, STD Ordinariato Personal de la Silla de San Pedro, Mons. Gustavo García-Siller, MSpS Arquidiócesis de San Antonio, Mons. Kevin J. Farrell Diócesis de Dallas 

El día lunes se publicaron anuncios a plana completa en los periódicos San Antonio Express-News, Houston Chronicle, y Dallas Morning News de parte de una organización radicada en Washington D.C. denominada Catholics for Choice. A pesar de lo que su nombre implica, Catholics for Choice no es una organización orientada a tener membresía, ni tiene filiación con la Iglesia Católica Romana. Por el contrario, es financiada mediante subvenciones provenientes de unas cuantas organizaciones seculares que promueven una agenda pro aborto. Sólo en raras ocasiones se aventura más allá de Washington hacia Texas, a menos que sea para comprar anuncios caros, de plana completa, cuando esto sirve a su agenda pro aborto. No queda claro porqué Catholics for Choice eligió a unos cuantos individuos, que se identifican a sí mismos como católicos, como emisarios de la falsa premisa de que negarse a pagar el aborto de alguien es un asalto a su dignidad dada por Dios. El único asalto a la dignidad en esta discusión es el aborto, que pone fin a una vida y desprecia irrevocablemente a un número incontable de otras vidas. La engañosa campaña de la organización, así llamada, “Catholics for Choice”, tergiversa la orientación moral de nuestra Iglesia. Los Obispos de Estados Unidos, concordando con nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, hemos sido inequívocos al proclamar la dignidad de la vida humana no nacida. Millones de católicos en Texas viven activamente esta enseñanza en nuestros ministerios y defensa a favor de la vida. Tampoco es claro porqué este pequeño grupo activista insiste en describirse a sí mismo como “católico”, siendo que aparentemente se niega a aceptar y vivir los principios de la fe católica. La enseñanza social católica se basa en nuestro entendimiento de la vida humana y de la dignidad de la persona, y es inseparable de ellas. Cada persona, desde el momento de la concepción y hasta su muerte natural, tiene dignidad inherente y el derecho a la vida, en congruencia con tal dignidad. Los católicos, por definición, concuerdan con las enseñanzas esenciales de la Iglesia y acogen la fe que nos ha sido transmitida a través de Jesucristo y los apóstoles. Una persona no puede llamarse católico y a la vez rechazar la santidad de la vida mediante el apoyo activo al aborto.